Sumar una presidencia para empujar la reunificación de la izquierda es la apuesta de los socialistas en la región tras la inhabilitación de Morales y de Rafael Correa para aspirar cargos públicos

La izquierda vive un frenesí en Latinoamérica con la victoria del candidato presidencial Andrés Arauz en los comicios en Ecuador de este domingo en una primera vuelta en la que —contrario a los sondeos— arrojó resultados mucho más estrechos de lo que se esperaba. Sobre este aspirante al Palacio de Carondelet, reposan las esperanzas de reunificar al socialismo en la región.

Sobre este “hijo pródigo de la revolución bolivariana” de 35 años y exministro de Correa pesa la tarea de revivir el legado de Hugo Chávez, Luiz Inácio da Silva, Rafael Correa y los Kirchner armando con la receta de promesas que van desde “recuperar la educación gratuita y de altísima calidad”, “retomar una verdadera justicia social” y “fortalecer la soberanía económica” señala El País.

Con el 97,6 % de las actas ya se anotó el primer lugar con el 32,2 % de los votos pero le tocará esperar hasta la segunda vuelta el 11 de abril para saber si logrará la hazaña. Para entonces, enfrentará al líder indígena Yaku Pérez o al banquero Guillermo Lasso, quienes aún esperan por la proclamación del segundo lugar ante un estrecho margen de diferencia de 19,80 % y 19,60 %, respectivamente

Ventaja en jaque  

Su ventaja el próximo balotaje está en riesgo si los electores que se decantaron por otros candidatos se unen en su contra para cambiar el resultado final del “duelo correísta y anticorreista” pronostica la BBC.  Pero entre la izquierda hay ilusiones. En el Grupo de Pueblan están “llenos de esperanza” para el próximo paso que será “clave”. Así lo manifestaron en su cuenta de Twitter y posteriormente en un comunicado.

Este economista que se define como “post-keynesiano, social y solidario” también tiene el respaldo de los expresidentes José Mujica de Uruguay y el español José Luis Rodríguez Zapatero,  el colombiano Ernesto Samper, el actual mandatario argentino, Alberto Fernández. De la misma forma, tiene el respaldo del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador apunta El País.

Relojes para atrás 

Si Arauz gana “el país puede dar por seguro que vuelve la década correísta y que aquellos que en ella participaron, vuelven por más. Unos buscando jueces que los exculpen; otros empeñados en blanquear los capitales que acumularon; todos dispuestos a recomenzar la aventura que nunca quisieron parar, pero esta vez decididos a no soltar el poder y a que no se les atraviese en el camino otro Lenín Moreno” analiza 4Pelagatos.

Andrés Arauz no podrá decir que ese no es su escenario. Rafael Correa confesó que lo escogió. Arauz, por lo demás, se muestra solícito y leal con su creador y jefe. Él no es Luis Arce. No tiene dotes de independencia ni veleidad alguna en ese sentido. Es un mandado con menos aspavientos que Carlos Rabascall, su compañero de fórmula que ocupará la vicepresidencia. Y por ahí podrían empezar sus problemas le pronostica el portal.

Arauz no puede negar haber dicho que con él volverá también Correa y sus políticas. Ese camino está cantado. “Se trata de devolver los relojes y volver a empezar”.

Y eso es una oportunidad ante el fracaso de volver al poder de Rafael Correa, quien gobernó Ecuador entre 2007 y 2017 tras la inhabilitación política que le impuso el país por el caso “Sobornos 2012-2016” mientras que Evo Morales quien lideró Bolivia entre 2006 y 2019 está también inhabilitado para aspirar al Senado.

Una afinidad sin escondite

Pero Andrés Arauz ya tiene entre sus amigos al presidente de Argentina, Alberto Fernández. Según El Clarín  ambos coinciden  en la “necesidad” de fortalecer “la integración” en América Latina y entre ellos existe «un gran placer” que se originó en reuniones del Grupo de Puebla.

Y esa afinidad ideológica facilitó el albergue de María Ángeles Duarte Pesantes, imputada junto a otros 15 exfuncionarios en el caso de sobornos por el que se procesó e inhabilitó a Correa. Duarte Pesantes se metió en la embajada argentina, pidió asilo y allí permanece desde entonces por «razones humanitarias» según el gobierno argentino apunta el medio.

También pidieron refugio en Argentina dos ex policías de Correa, que a diferencia de Duarte Pesantes ya están en el país. Uno de ellos es el ex agente de inteligencia Raúl Chicaiza, que testificó por un secuestro cometido durante la administración de Correa y otra es Diana Falco, también policía. Ambos estuvieron presos por ese caso y quedaron bajo el sistema de protección de víctimas de testigos al recuperar la libertad en 2019. Ahora denuncian ser víctimas de una extorsión para inculpar a Correa.

La nostalgia mueve a Fernández. De su tiempo como jefe de gabinete extraña los gobiernos con Lula, Chávez y Correa —a quien considera que es víctima de una persecución judicial como lo es su vicepresidenta— Morales y José Mujica afirma El Clarín, citando una confesión que le hiciera desde una clase virtual en la Universidad de Buenos Aires a Lula.

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