El Vaticano está en el proceso de renovar su acuerdo firmado hace dos años con el Partido Comunista Chino (PCCh), en el que reconoce a los obispos nombrados por el PCCh como legítimos, sin embargo el convenio alentó al régimen a perseguir a los católicos más que antes.

El acuerdo entre la Santa Sede y China, que expira en octubre, permite al régimen chino nombrar a los obispos de China y otorga al Papa solo el poder de veto.

“En los dos años desde que se implementó el acuerdo del Vaticano con la China comunista, los católicos y los cristianos sufrieron más persecución que nunca”, dijo James Bascom, director asistente en la oficina de Washington de la organización católica Sociedad Estadounidense para la Defensa de la Tradición, la Familia y la Propiedad, en una entrevista con The Epoch Times.

El Vaticano esperaba que los acercamientos con los regímenes comunistas como con la Unión Soviética y Cuba, que tuvieron lugar a mediados del siglo XX, hubieran llevado en estos países a “una mayor libertad de religiónpara los católicos”, dijo Bascom en el programa Crossroads de The Epoch Times.

Sin embargo, tal avance en las relaciones en los últimos 60 años llevó a “un mayor control, una mayor persecución de los católicos y cristianos en esos países”, explicó.

El Partido Comunista Chino no solo derriba los santuarios católicos sino que obliga a que “las imágenes de Mao Zedong estén dentro de las iglesias católicas”, añadió.

El régimen chino instaló cámaras de vigilancia en las iglesias católicas para monitorear quiénes asisten, dijo. Además a los chinos menores de 18 años se les prohíbe entrar a las iglesias, se les prohíbe ser bautizados o recibir sacramentos, agregó.

El fundador de la organización Bascom, el profesor Plinio Corrêa de Oliveira escribió un libro en 1963 titulado “La iglesia y el estado comunista. La coexistencia imposible”.

“Un régimen comunista solo da una libertad limitada de religión a un grupo religioso”, escribió Oliveira para dar una apariencia de una libertad que hace que los anticomunistas bajen la guardia y permite que el régimen se infiltre, penetre y tome el control de la religión y finalmente la destruya, según Bascom.

Esto se ha visto en China. Durante la Guerra Fría también ocurrió en Hungría y Cuba. Además se intentó en Polonia y Vietnam, añadió.

El cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, criticó el acuerdo con China desde su inicio llamándolo una “traición”.

En septiembre, Zen, de 88 años de edad, viajó al Vaticano con la esperanza de reunirse con el Pontífice para ponerlo al día sobre la situación en Hong Kong y la Iglesia Católica en China, informó Daily Compass.

“La idea de llegar a acuerdos con Beijing es una locura. Es como tratar de hacer un pacto con el diablo”, dijo Zen a Daily Compass sobre el acuerdo entre el Vaticano y China.

Zen no pudo conseguir una audiencia con el Papa Francisco y tuvo que regresar después de cuatro días, reportó Daily Compass.