La Royal Navy, el orgullo de Gran Bretaña que un día dominó los mares del mundo y sustentó un poderoso imperio, está hoy en sus horas más bajas. La crisis con Irán, con el apresamiento de un petrolero con la Union Jack en el estrecho de Ormuz, ha destapado las graves carencias en la Marina Real y ha disparado las críticas por los recortes que las han propiciado.

Efectivos de la Guardia Revolucionaria a bordo de lanchas y un helicóptero se apoderaron del Stena Impero el pasado día 19 con la excusa de que había embestido a un pesquero, aunque en realidad era una represalia por el apresamiento de un petrolero iraní en Gibraltar, como reconocerían más tarde las autoridades de la república islámica. La fragata HMS Montrose, el único buque de la Royal Navy en el golfo Pérsico, se encontraba en esos momentos a una hora de distancia y nada pudo hacer por evitar la captura.

El último ministro de Exteriores de Theresa May, Jeremy Hunt, se vio obligado a pedir, en una comparecencia ante el Parlamento poco antes de dejar el cargo, que una misión europea se encargara de proteger los petroleros que navegan por la región.

Fuente: ABC.es