El presidente ruso Vladimir Putin firmó la semana pasada la polémica «ley Yarovaya», aprobada por las dos cámaras gubernamentales rusas, que da poderes especiales de control al Gobierno y como consecuencia limita algunos derechos, entre ellos el de expresión pública de la fe en los espacios públicos.

La ley ha sido fuertemente criticada por organismos internacionales de defensa de los derechos humanos y también por los cristianos evangélicos, cuyos líderes habían firmado una petición al presidente Putin para que no diese su visto bueno a la norma, último paso para que esta procediera a aplicarse.
El proyecto de ley modifica docenas de leyes existentes que podrían tener graves consecuencias para las personas que viven en Rusia. Se expanden ampliamente los poderes del estado, con un endurecimiento del control sobre los ciudadanos y una limitación de los derechos civiles garantizados por la Constitución de Rusia. Las autoridades obtendrán el poder de acceder a todas las conversaciones telefónicas y correos electrónicos que atraviesen las líneas de telecomunicaciones de Rusia. Esta ley ha sido definida como «la legislación más dura y más represiva de la historia post-soviética que ha sido votada en Rusia».

Fuente: Infocatólica