En la época el pensador católico Plinio Correa de Oliveira escribió  un artículo con la afirmación de que nunca tantos sufrieron tanto por causa de uno solo, haciendo referencia a la entrega norteamercana de Vietnam  por parte del presidente Richard Nixon con un partido de ping-pong y que reproduciremos en la sección RCR en su versión castellana

Saeta


A 40 años de la caída de Saigón, el 30 de abril de 1975, el Partido Comunista vietnamita celebró aquella fecha con el más grande desfile militar jamás visto en el Sur, para marcar en la memoria el día en el cual las tropas del Norte conquistaron la ciudad y concluido la guerra, haciendo terminar la presencia militar americana.

El devastador conflicto dejó 3 millones de vietnamitas muertos en ambos frentes. También murieron unos 60.000 soldados americanos.

Cuarenta años

Hablando en el desfile de Ho Chi Minh City (que una vez se llamaba Saigon), el Premier Nguyen Tan Dung condenó los “innumerables bárbaros crímenes” cometidos por los EEUU durante la guerra, que han causado “desmedidas pérdidas y dolores” al pueblo vietnamita y a la nación.

Hace 40 años, la noticia de este “Abril negro” aparecía en los primeros títulos de todos los periódicos del mundo. Inmediatamente después, en los 10 años sucesivos, centenares de miles de “boat people” comprendidos numerosos católicos arriesgaron sus vidas huyendo del país en embarcaciones de fortuna en busca de democracia y libertad.

Muchos de ellos volvieron a la patria recientemente para visitar a parientes y para iniciar empresas comerciales: muchos se resisten todavía a venir hasta que la dictadura no deje definitivamente su poder.

Fuente: Religión en Libertad